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Bicho raro.

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Hoy quiero confesar un secreto. Creí  que podría vivir ocultándolo y seguir llevando una vida normal como si nada pero no puedo más. He decidido asumirlo y hacerlo público. He buscado en la Wikipedia y en la Frikipedia alguna información sobre el tema pero a día de hoy sigo sin encontrar ni una sola entrada en Internet (estoy pensando en abrir una)  y me he visto obligado a escoger un nombre más o menos adecuado para definirlo: sufro de anorgasmia patriótica.  No es que sea algo nuevo para mí (yo hice la mili y allí ya sufrí una crisis aguda) pero tampoco le había dado más importancia hasta el día 1 de Octubre cuando al asomarme al balcón de mi casa después de ver y oir por televisión lo que todos vimos y oímos y descubrir los  balcones de mis vecinos cuajaditos de banderas, me sentí como un ciego al que le intentan explicar cómo es Ordesa en otoño  y pensé ¿y si me estoy perdiendo algo? Como me considero una persona muy racional decido utilizar el ...

El eclipse que no llega

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Como me jode encontrarme hoy  internet llena de fotos estupendísimas del Eclipse. Yo ayer, desde la azotea de mi casa, estuve una hora disparando una foto cada 10 minutos entre las 9:45 y las 23.00 y la luna que lucía sobre la Almozara blanca y gorda, eso sí, parecía reírse de mí mientras ascendía lentamente por el cielo nocturno de la ciudad. Se suponía que debería haberla visto teñirse poco a poco de un bonito tono rojizo, o al menos anaranjado-frenadol, antes de recuperar la color, pero mi luna blanca y pálida no cambió de color anoche. Y, mientras desde la azotea de mi casa espero la foto perfecta que no llega, unos mil migrantes se lanzan en una carrera desesperada para intentar cruzar el paso fronterizo del Tarajal en Ceuta, ante una policía que intenta frenarlos a patadas y porrazos, entre  la sorpresa y el miedo a la avalancha  humana que se les viene  encima, desbordados por una situación  que, ya desde hace tiempo, les viene grande. ...

Una de paella

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Este fin de semana tocaba un tres en uno: Reencuentro con un viejo amigo (Cosco, tenemos que hacerlo más a menudo), escapada al delta y paella. Viejos recuerdos, sestear retumbados en la playa y bañarse sin cumplir con el tiempo reglamentario  que mandaban los cánones no escritos del baño saludable de las madres, sin otras pretensión que ver pasar el tiempo al ritmo lento de las olas, casi ausentes, de ese mar tranquilo y perezoso del delta. - Papaco, ¿Por qué aquí el mar no es tan claro como en Grecia? (La amiga de mi peque le ha mandado unas fotos de vacaciones en un crucero por el Egeo con unas aguas cristalinas como de piscina clorada) - Hija, Porque aquí cagamos más  y con peor mala leche. Y es que este país, es un país colorido y sabrosote, como una paella con sus mejillones en peineta y sus rojos escamarlans. Pero un país con muy mala leche, como si el socarrat dejara de ser lo mejor de la paella para decirte a la cara - ¡Macho!, tú dirás l...

El río que nos lleva

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Mi pueblo no es un pueblo marinero de esos de arroces y sardinas pero tiene río. Y cuando digo río digo Río.  A pesar de que Yesa, las presas y las mini centrales le han robado parte de su fuerza original, es un río con carácter, de los que marcan la vida y la historia de los que crecimos a su vera.  El Aragón es un río que nace para dar nombre a todo un reino (un reino venido a menos, pero reino al fin y al cabo) y que como amante infiel y revoltoso decide de pronto virar a la izquierda y meterse en tierras del vecino (también un poco venido a menos).  Antes de que se prohibiese el baño por motivos de salubridad  (¡qué afán de prohibir!), los domingos, la playa pedregosa de la presilla, rebosaba de familias enteras reunidas, con sus hamacas y hogueras de sarmientos, cargadas de neveras y ensaladas. Allí aprendimos a nadar y amar entre juegos, aguadillas y risas y al atardecer cuando aparecían las nubes de mosquitos (¡cómo se ponían con los forastero...

VIGNEMALE: El señor de la montaña.

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Tras el buen sabor de boca dejado por el concierto de Ara Malikian y el regusto amargo por el recuerdo del genocidio de millón y medio de armenios ignorado por la comunidad internacional (una vez más los muertos invisibles de tercera), un buen madrugón para reunirnos en plaza Europa con Juanjo, Tere y Ricardo que nos recogen con su furgo.  Bea y Manolo se encontrarán con nosotros en Bujaruelo.  A pesar de mis dudas, el reto personal, la compañía, las previsiones de buen tiempo, el poder ver el segundo glaciar más grande del Pirineo y único que aún mantiene su fisonomía alpina, a pesar de la fuerte regresión  de los últimos años, (el cambio climático está ahí y la desaparición de los glaciales del Pirineo es una buena prueba de ello), hacen que me lance a lo que para mí ha sido una auténtica aventura. Eso y la idea de desconectar 4 días, sin cobertura, cagando a pulso, lavándome en un abrevadero de ovejas y llegando agotado a las 9 de la noche con la mirada desbordada...

Para Antígona

A las mujeres que se tragaron su dolor y tiraron para delante. Víctimas silenciadas y olvidadas de nuestra historia. Aquellas listas negras, aves de mal agüero, sobrevuelan los pueblos de España noche tras noche. Listas de nombres escritos con caligrafía torpe y ostentosa como conjuros de muerte lanzados  desde el poder de la victoria. Verdugos oliendo a alcohol, mirando a los ojos de sus vecinos, hasta el último momento, intentando esquivar la mirada de miedo y reproche que les perseguirá el resto de sus días. Regando  cunetas y tapias desconchadas de sangre anónima destinada al olvido, (porque en este país, especialmente en este país, hay víctimas homenajeadas y víctimas olvidadas dependiendo de su verdugo). Los tiros rompen el silencio de la noche de norte a sur, de este a oeste y atrás quedan, los sollozos ahogados de las viudas, de los huérfanos, condenados al silencio y la miseria de los más parias entre los parias de la tierra. Un acto heroico como única...

El día de la marmota.

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Corría  el año 1977. El cuerpo del dictador aun casi caliente. Caliente no, que siempre fue muy frío, como de sangre de lagarto. Yo pienso que las noches con Carmencita debían ser igual de tórridas que las tardes en su despacho firmando sentencias (también de muerte) distribuyendo justicia divina que para eso había sido elegido como salvador  y organizador de la santa cruzada. Caudillo de España por la gracia de Dios ponía en las ya olvidadas pesetas con las que pagábamos el cine las tardes de domingo después de la misa mayor y comprábamos aquellos soldaditos de colores de apenas dos centímetros de alto y los polos de hielo entre pasodobles y kaiku de vainilla en la terraza de aquel bar cuyo mostrador enormemente alto se me hacia inalcanzable. El caso es que había por aquel entonces una revista que se llamaba el Papus que la wikipedia que todo lo sabe (y lo que no sabe o no existe o se lo inventa) define como "un semanario satírico publicado en España que hacía gala de ...